Ojito. A mí que no me echen el muerto.
Cuando llegué ya estaba aquí.
No tengo nada que ver en la creación de Falsete.
Falsete es como el elefante ese que dicen que siempre está ahí y del que nadie habla. Y estar, está.
No se le puede considerar un personaje sin cuento, porque, para mi desgracia, no hay cuento, no hay texto sin Falsete. Viene incorporado de fábrica. Es el papel de base que lo soporta todo.
No lo soporto. O él o yo. Y siempre gana él, claro. Después de mi pereza ingénita, la presencia de Falsete debe ser la principal razón por la que escribo textos tan cortitos. Pasan apenas un par de líneas y es que no lo aguanto. Termino echándome fuera.
¿Has visto La invasión de los ultracuerpos? Falsete funciona de manera bastante parecida. Vamos a ver… No es que Falsete entre en ti, sino más bien a la inversa, como la mano entra en la marioneta, para dejar de ser mano.
Y por ahí no paso.