Mañana sábado al fin podré andar en bicicleta.
El sábado pasado me compré una bicicleta eléctrica. En un principio tenía pensado ir en ella al trabajo, pues a la hora en que debo ir, no hay transporte que me lleve a las oficinas (sí, tengo que llegar muy temprano). Pero resulta que ahora el trabajo nos proporcionó un bus que nos lleva al trabajo y el recorrido pasa muy cerca de donde vivo actualmente.
De todas maneras me compré la bicicleta, pues desde hace años que quería una, incluso cuando vivía en Santiago (Santiago de Chile).
Ahora con todo lo que está pasando en el país, recorrer la ciudad en bicicleta no parece malo; al menos tendré un tiempo de entretención y ejercicio.
Me levantaré en unas horas más y sacaré la bicicleta a recorrer un poco la ciudad.
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Y al final fui a andar en bicicleta, no tan temprano como esperaba, pero de todas maneras temprano. Fue un verdadero placer volver a anda en bicicleta, sobretodo con esta bicicleta con asistencia eléctrica. Falta mucho para poder volver al estado en que me encontraba hace años, pero de a poco voy a ir por más. De todas maneras me ha servido para poder recorrer un poco más la ciudad: ha avanzado en materia de ciclovías, pero aún le queda un trecho bastante grande para poder ser una verdadera ciudad amigable para las bicicletas.