El coronel no tiene quien le escriba.
Ya me gustaría, ya... pero no. No fui yo el que no escribió al coronel.
Me parece muy loable que García Márquez haya querido reconocer, ya desde el título de la que consideraba su mejor obra, la importancia debida a la figura del no-escritor. Lo que me parece una muestra de soberbia imperdonable es que haya pasado por alto a la nutrida nómina de no-autores que no escribimos su novela. Y eso que todavía no había estallado el boom ni le habían concedido el Nobel.
Así que, como título inclusivo, propongo que esta novelita sea rebautizada como No tengo quien me escriba que el coronel no tiene quien le escriba.
Suum cuique.