Estoy por asegurar que, dado el inmenso talento literario de Cervantes, con el Quijote se perdió una gran oportunidad. ¿Una parodia de los libros de caballerías? Me sabe a poco. ¿Por qué no ensayar una parodia de toda la literatura en general, en su conjunto? Una parodia de la literatura de todos los tiempos, de todos los idiomas, de todos los temas, de todos los estilos, de todos los géneros, incluido naturalmente el de la propia parodia. Una parodia de la propia existencia, de la propia esencia de la literatura.
Quién sabe... Tal vez en lugar de dejar de escribirse libros de caballerías, habría dejado de escribirse literatura.
De momento, habrá que conformarse con seguir leyendo el Quijote.