Si la Edad de Plata fuera un baile de máscaras…
Los modernistas se presentarían glamurosamente ataviados de drag queen.
Los del 98 acudirían a regañadientes, de campesinos castellanos.
Los novecentistas vendrían vestidos de EPI FFP14 anti-sentimentavirus.
Los vanguardistas irrumpirían en la sala en pelotas, desvariando, escupiendo, orinsultando a siniestro y siniestro, metamorfoseándose poco a poco en coladores humanos a base de microcortes de risa boba autoinfligidos, compulsiva y sangrientos.
Los del 27 vendrían perfectamente caracterizados cada uno de sí mismo.
Para disimular, Ramón se acomodaría en el occipucio un elástico, amarrado de las orejas.