La estrofa del horizonte

Nada me impide arrogarme la autoría de una estrofa jamás escrita de algún que otro famosísimo poema.

Se equivocó la paloma, se equivocaba. Creyó que no pasaría jamás del horizonte (esa es la verdadera razón por la que prefirió quedarse tranquilita durmiendo en la orilla). Se equivocaba. Creyó que todos vemos siempre el mismo horizonte. Se equivocaba. Creyó que el horizonte la mantenía a raya a ella y no al revés. Se equivocaba.