Una caja amarilla donde se leía "mañana". ¿Llegará ese "mañana" fatídico? ¿Qué encerraba la caja?
No escribe uno siquiera para los suyos. ¿Quiénes son los suyos? ¿Quién oye aquí?
Si pudieras abrir tu caja amarilla, nuestra caja amarilla, aquí, desde ese "mañana" gracias a ti para siempre cargado de futuro, quizá al fin comprenderías para quién escribes.