Entrevista de Joaquín Soler Serrano al no-autor.

Me hubiera gustado ver la cara de este entrañable presentador a la hora de intentar trazar el perfil personal y sobre todo profesional de su atópico invitado. Acostumbrado como estaba don Joaquín a tener siempre a mano, sobre la mesa, una nutrida representación de las obras de los grandes maestros de las letras a los que entrevistaba, no me imagino cómo se apañaría al tener delante a un individuo cuyo principal mérito consistiría precisamente en no haber escrito absolutamente nada.

Nunca lo sabremos.

Por desgracia, el azar parece habernos privado de este importantísimo testimonio audiovisual, singularísima entrega (nunca emitida) del mítico y prestigioso programa A fondo. En los archivos de televisión no se ha encontrado ninguna copia. Tan solo se conserva una hoja manuscrita (de autoría desconocida) con presuntos fragmentos desgajados y desordenados de las respuestas del no-autor. Dicen la leyenda y las malas lenguas que no fue necesario que le formularan pregunta alguna. Te transcribo los fragmentos (no sé si llamarlos vómitos) a continuación:

-Decir cómo sería una fotografía que te gustaría tomar no es hacer la fotografía, que implica una serie de saberes, técnicas, trabajos... Explicar el argumento y objetivos de un cuento que te gustaría escribir no es hacer literatura.

-La literatura hay que ir levantándola poco a poco, haciendo que emerja de la página a los ojos del lector. El autor ha de saber construir una situación, un personaje, un ritmo, un ambiente, una historia... Lo que yo hago no es literatura, o en todo caso sería como mucho literatura en 2d, en dos dimensiones, como un croquis sin pretensiones de plano, aunque siendo en realidad completamente plano, porque nada emerge, nada se levanta, salvo el fuego fatuo de las causas formales (disculpe, hoy me levanté con el pie peripatético) que lo motivaron.

-No escribo por abulia, o por pereza, o por procrastinación, o por miedo al fracaso, o por falta de talento, o por todo eso a la vez y junto.

-Cuando escribo literatura sufro, tengo la sensación de que alguien me está ordeñando, y no soporto que nadie me estruje las tetas, mucho menos yo mismo.

-La no-literatura es un cañito sin balón, una chilena sin portería, un gol por toda la escuadra sin estadio, un mundial sin planeta, una apretada colección de insustanciales highlights, de jugadas increíbles que no se produjeron porque no hubo partido.

-La no-censura podría ser entendida como sinónimo de la literatura. La literatura es lo que nos queda al final, aquí y ahora, después de descartar lo que desde fuera no nos dejaron o desde dentro no nos permitimos escribir, lo que logró traspasar el filtro, porque siempre hay un filtro. Las borras que quedan en el colador (la no-literatura) a pocos les importan y nunca las conoceremos.