—eres de un afán que a veces no comprendo —me dice, mirándome por encima del hombro mientras yo recargada en el respaldo del sofá esperando el momento para salir huyendo del lugar.
—claro que no, haría falta un mundo para comprenderme —le contesté con una sonrisa dibujada en el rosto, irónicamente desistió, recargándose en mi hombro, triste— ¿qué te ocurre? —le pregunté, mirándole, sin embargo, no me correspondió la mirada, continuó perplejo, mirando el tapiz que se caía a pedazos de aquella pared vieja que nos acobijaba.
—nada, en realidad, me he dado cuenta de que estoy muy solo —me reí de su desgracia, no me volteó a ver. se burló también, me sorprendí—; para tu desgracia, creo que es mayor tu pena —me dijo, lo miré de nuevo—, hay gente que está sola y no se da cuenta —me sonreí—, ¿no lo crees así?
—creo que sí —bajé la mirada—, no estoy contenta con la vida que llevo, me siento muy sola a pesar de no estarlo. tengo las mejores compañías —me reí ante la ironía—, y me sigo sintiendo tan sola, siempre, creo que es un defecto muy personal —le djie.
volteaba a verme, con aquellos ojos azules tan grandes y lindos que siempre me hacían preguntarme por qué estaba ahí. podría haber tenido las mejores cosas del mundo, estar con las chicas más guapas de la ciudad entera, casarse, tener hijos y estaba ahí, en aquel lugar, sufriendo conmigo y mis pensamientos mártires. siempre se podía estar en un lugar mejor, pensaba, que en mis brazos.
—siempre le das vueltas, me doy cuenta —me toma de las manos—, estoy tan solo como tú, lo sabes, ¿verdad? —me mira fijamente.
—nunca había visto el azul de tus ojos —le contesto, dejando atrás lo dicho, me siento sobre su regazo.
—nunca habíamos estado tan cerca —me susurra, mirándome fijamente.
—tu culpa.
—lo sé. y no es que no haya querido —me reí.
—claro, he visto cómo tu amigo resurge de entre las cenizas y me llama al danzar —dije con ironía.
—a veces no entiendo qué haces aquí...—se detiene, tomándome de la cintura—, ni siquiera sé tu nombre.
—¿no lo sabes? creí que lo sabías todo.
—creí saberlo todo hasta que te conocí —termina besándome.
estás perdido —me levanto y salgo de la habitación.

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