Renueva tu hogar

Nuestra casa no es sólo nuestro santuario, sino que, al igual que nuestro gusto en cuanto a la ropa, es una expresión de nosotros mismos y refleja nuestra personalidad. Al igual que con nuestro vestuario, necesitamos hacer algunos cambios en casa de vez en cuando. Piensa en lo que debes conservar y en lo que debes dar la orden de arrancar. Lo que quedaba bien hace años puede estar irremediablemente desfasado hoy en día (piensa en pósters y paredes moradas) y un cambio de combinación de colores puede alegrar mucho tus días. El shabby chic es una cosa, pero el shabby a secas no es un buen aspecto para ti ni para tu casa.

Hay que empezar por la capa de fondo, la base antes del maquillaje: piense que un cambio de color en las paredes o un nuevo papel pintado podrían dar un lavado de cara a la habitación. A la hora de elegir el color adecuado, algunas personas buscan el consejo de un psicólogo para que les ayude a elegir qué emociones quieren inducir.

Al parecer, algunos tonos de amarillo pueden incitar a las personas a perder los nervios con más facilidad y su uso en la habitación infantil puede hacer que los bebés sean más propensos a llorar. Aunque asociemos el amarillo con la luz del sol, no siempre conduce a un estado de ánimo feliz.

Los rojos brillantes pueden provocar estrés. Los colores oscuros absorben la luz y tienden a hacer que la habitación parezca más pequeña.

Por el contrario, los colores claros parecen ampliar el espacio. Incluso si mantienes los mismos muebles, un entorno más limpio y luminoso refresca una habitación de aspecto cansado.

El azul es una buena opción si tienes la tensión alta, ya que tiene un efecto calmante que te hace sentir más relajado. Por otro lado, ten cuidado: un azul pastel puede resultar demasiado frío en una habitación que no reciba mucha luz natural.

El verde también tiene un efecto similar al del azul, pero sin el inconveniente de elegir un tono de azul equivocado.

Como alternativa, y para no equivocarse, elige un tono de lavanda para dar a tus habitaciones una sensación de luz y suavidad.

Colores neutros: el negro, el gris, el blanco y el beige son una opción muy popular para los interesados en la decoración del hogar, ya que no destacan y pueden ser el fondo al que se añaden los colores seleccionados o las obras de arte Una de las ventajas, y viejo truco, es que el uso del blanco tiende a hacer que una habitación parezca más grande.

Los tonos anaranjados y verdes suaves son una gran combinación, ya que darán a la habitación una sensación fresca y soleada.