De espaldas al mar, quién sabe si por modestia, por rubor o por brillante e incomprensible decisión administrativa, la Escuela de Arte esconde su verdadera fachada, de ojos simétricamente clonados en serigrafía crística.
Probablemente no sean más que imaginaciones mías, pero si fue a propósito, si realmente el arquitecto fue plenamente consciente al diseñar esa desconcertante forma de crucifijo de las ventanas, me pregunto qué nos quería dar a entender. ¿Qué o a quién se supone que estamos crucificando?
Tal vez solo sea un ejemplo más de ese filtro a lo Warhol que le venimos aplicando al mundo, un bombardeo constante de instantáneas estáticas, seriadas y posterizadas.