Pacientes forzados

-Mientes a sabiendas sobre tus síntomas.
Si descubro una brecha en tu cabeza, no paras quieto, te resistes a que intente restañar el daño o directamente te largas.
Te pasas por el forro todos mis tratamientos y recetas.
¿Por qué?

-Profe, ¿de qué me estás hablando?
Yo no quiero estar aquí.