Lentes fimóticas

¿Qué podría decir un solo grano de arena sobre el desierto?
¿Qué vería la piel a través de uno solo de sus poros?
¿Qué puede decirnos un pez abisal acerca del Himalaya?
Y así podría continuar el texto con una retahíla de interrogaciones retóricas, comparaciones o metáforas, más o menos manidas o sorprendentes.
¿Para qué? ¿Con qué derecho?
En estos precisos instantes, al mismo tiempo que arden los bosques, que un niño se prostituye por un chute de heroína, que en las piscinas privadas las chicas y los chicos desnudan sus cuerpos al sol (si todavía no los han bombardeado), que por amor hay quienes son capaces de pedir limosna, de matarse y de matar, bla, bla, bla...
¿Qué puedo decir yo, pobrecito vividor, raquítico de erlebnis, ocurrencista por naturaleza y textor a ratos; qué puedo decir yo sobre la vida?
¿Qué instantánea puede captar un obturador obstruido?
¿Qué se puede ver asomado a una mirada tan estrecha?