Aparte de las que representan propiamente a países de África, en el resto de selecciones del Mundial hay numerosos jugadores de ascendencia africana, entre los que se cuentan algunos de los considerados mejores jugadores del planeta.
Si a lo largo de la Historia en esos países de origen se hubieran dado las condiciones adecuadas para el desarrollo pleno de esas personas y futbolistas, a estas alturas en ediciones anteriores más de una selección africana ya habría logrado convertirse en campeona del mundo. El talento de base es incuestionable.
Sin olvidar que en una hipotética selección humana de fútbol, cualquier jugador, según parece, habría tenido, aunque fuera remotísimamente, algún antepasado africano.