La estrategia iphone

En su barrio había una piedra de grandes dimensiones.
Con las lluvias, había bajado arrastrada ladera abajo y, dada la dificultad para transportarla, algún cráneo previlegiado había tenido la feliz idea de dejarla allí, a modo de monumento.
Nuestro hombre cada día iba religiosamente con su sillita plegable, se sentaba junto a la piedra y tomaba notas.
Un vecino que pasaba por allí (porque hay que advertir que en este tipo de relatos es condición indispensable que pase alguien) lo vio y le preguntó que qué hacía.
-Fíjese bien. Esta piedra, como piedra, ha encontrado su propia forma de ser, de estar en el mundo y de relacionarse con él, su cultura. Un software específico para cada hardware, que emerge, por pura evolución, de ese mismo hardware. No ha sido necesario que nadie lo dispusiera así. Y sin embargo, con sus connaturales limitaciones, funciona.
El vecino no entendió nada. Se fue a su casa, regresó con otra sillita de playa y también tomó asiento junto a la piedra.
Con el paso de los días, se fueron sumando más y más adeptos a este asentamiento, dando inicio a un fenómeno viral que los medios (sí, creo que todavía existe eso que llamábamos ”los medios”) empezaron a denominar Movimiento de la Piedra Zen (MPZ).