-Buenas. ¿Está dios?
-¿Cuál de ellos?
-Da igual, el que sea. Que se ponga.
...
-Sí, dígame.
-Buenas. Quería presentar una queja formal por un defecto de fabricación de uno de sus productos.
-¿Cómo sabe usted que es uno de mis productos?
-Si no es suyo será de alguno de los de su calaña.
-En fin... ¿De qué producto se trata?
-La caverna.
-¿La caverna? ¿Qué problema tiene usted?
-No puedo salir de la caverna.
-¿Se he leído usted el manual de instrucciones?
-El manual solo venía escrito en griego, y no lo entiendo mucho.
-Ya se nota... Me temo que se trata de una confusión. Es así, funciona perfectamente. Intentaré explicárselo de la manera más sencilla: usted no puede salir de la caverna porque en realidad usted no está dentro de la caverna. La caverna forma parte de usted, usted es caverna. Si lo piensa bien, verá que es lógico: la caverna no puede salir de la caverna.
-...
-Oiga, ¿me ha entendido usted? ¿Sigue usted ahí?
-Qué remedio... En pocas palabras, que no me la van a descambiar.