Epílogo es un programa de televisión que solo se emite póstumamente, cuando el entrevistado, una destacada figura de nuestra sociedad, ya ha dejado de estar entre nosotros.

No podemos descartar que en el futuro la era de la materia gris caiga en desgracia y ceda su cetro a la del silicio o el algoritmo cuántico. A rey muerto, HAL puesto. Así que me gustaría imaginar cómo sería la entrevista que dejaría grabada, previendo su eventual desaparición, nuestro viejo compañero de fatigas, el cerebro.

-Le recuerdo que esta entrevista será emitida cuando usted haya muerto. En primer lugar, díganos, ¿cómo le gustaría ser recordado?

-Como un órgano más.

-Desarrolle su respuesta, por favor.

El cerebro explicaría que su función dentro del organismo ha sido en general sobredimensionada. Todos los órganos cumplen un determinado papel, que han ido desarrollando por evolución para contribuir al equilibrio y buen funcionamiento del sistema en su conjunto.

Aquel adagio clásico de "Conócete a ti mismo" deberíamos interpretarlo en este mismo sentido. Con el paso de los años, todos vamos conociendo poco a poco nuestro propio cuerpo, qué actividades le causan daño o placer, cuáles son sus límites, sus necesidades... Podemos desarrollar hábitos para mejorar su funcionamiento (ejercicio, vida sana...) o bien perjudicarlo sometiéndolo a excesos o a ambientes insalubres. Lo que el cerebro no termina de entender es por qué esta obviedad, que es casi unánimamente aceptada para la dimensión fisiológica, no se aplica del mismo modo a los fenómenos psíquicos. Sostiene que ese conocerse a uno mismo también incluye el hacernos conscientes de los resortes, de los automatismos con los que nuestra mente va respondiendo a los avatares de la vida. Porque, y en esto insiste especialmente, la mayor parte de su actividad como cerebro es totalmente independiente de nuestro control consciente y en cierta medida automatizada.

-Disculpe la interrupción. Solo por puntualizar y aclarar mejor sus palabras. Acaba de decirnos que considera que su rol dentro del organismo ha sido sobrestimado. Sin embargo, no cabe duda de que su desarrollo como cerebro constituye la mayor ventaja evolutiva que presentan los seres humanos con respecto al resto de criaturas del planeta. Esa "consciencia", ese "yo" que usted hace posible, es nuestro mayor patrimonio.

-Le acepto que constituye una ventaja evolutiva. En todo caso, la creación, la proyección de lo que usted llama "yo" es solo una más de mis funciones.

-No le entiendo.

-Dentro de mi evolución como cerebro, he desarrollado la función de crear esa "identidad", ese "ego" que ustedes consideran único e irrepetible, la esencia de ustedes mismos como personas. Es un elemento más del sistema.

-¿Cómo? ¿Quiere decir que mi "yo", este que ahora está hablando con usted, no es más que una especie de fantasma, un homúnculo virtualizado por usted, un engranaje más previsto por el sistema para que desempeñe un determinado papel, como el radar en los murciélagos o el sentido de orientación en las palomas? Así como hay una glándula para producir lágrimas, ¿usted segrega... pilotos automáticos de consciencia?

-Bueno.... Pruebe a desconectarlo. Intente usted dejar de ser usted, voluntariamente. ¿Puede? Por cierto, que la idea de que un hombrecillo esté dentro de la cabeza, a los mandos de todo, tampoco me parece que sea una de mis mejores metáforas.

-Pero... Tiene que haber algo más.

-Muchas veces la falta de una causa determinante en las cosas nos hace creer que debe de haberlas profundas para mantenerlas al abrigo de nuestra penetración. Tal es el orgullo del ser humano, que más quiere declarar en alta voz que las cosas son incomprensibles cuando no las comprende, que confesar que el ignorarlas puede depender de su torpeza.

No termino de imaginar cómo reaccionaría a estas declaraciones la voz que realiza la entrevista. En cualquier caso, como en todas las entregas del programa, pediría al cerebro que terminara con un comentario final, a modo de "epílogo" de su existencia.

-Gracias a mi evolución los seres humanos han extendido su radio de acción mucho más allá de lo que les hubiese correspondido por su constitución biológica. Incluso han conseguido acelerar procesos evolutivos a los que ni yo mismo he tenido tiempo de adaptarme. Quizá ese sea el principal motivo de mi decadencia. Lo he hecho lo mejor que he podido. ¡Viva er Beti manque pierda!