No termino de entender ese concepto tan moderno de "nube" o de "metaverso". Antes, cuando uno conversaba en un bar o a la salida del trabajo, esa "opinión pública" sí que quedaba suspendida en el limbo espontáneo y etéreo del olvido. Pero ahora... Todas nuestras palabras, ideas, imágenes familiares, miserias inconfesables... registradas binaria, autorreplicada, eterna y remotamente en el ordenador de un señor (¿real o virtual?) de Cupertino.... La nube es más sólida y estrujable que nunca.