El nuevo rococó

En televisión, un exitoso programa de variedades. Un par de adolescentes, hermanas gemelas, rubias idénticas de idéntica sonrisa congelada, vestidas con idénticos chándales de escotes rosas y mortales, tratande enseñar al famoso de turno cómo quitarse una sudadera con la única ayuda de la punta del pie.

En el siglo XVIII se ponían peluquitas blancas, lunares postizos y polvos en la cara, o jugaban a la gallinita ciega. Es evidente lo mucho que hemos avanzado en materia de superficialidad.