“La IA”, a la que llamamos genéricamente así (como también hacemos, por ejemplo, con “la nube”), en nuestra cognición, en nuestra manera de concebirla, ha alcanzado en la opinión pública un estatus de ente neutro, semejante a la luna, las mareas o el sol, como la “Naturaleza”, preexistentes y ajenos a la voluntad humana.
Con esos criptoladrillos nos quieren hacer tragar su iRepública los iPlatones que nos está tocando sufrir en nuestros días.