El deseo de triunfar lo catapultó al triunfo.
Qué deseo más aburrido, ¿no?
Más le hubiera valido sustituir el deseo por el DCO, que no sabemos lo que es y por eso resulta muchísimo más interesante.
Las siglas son un granero inagotable de títulos. Un pasatiempo al que todos jugamos cuando no sabemos lo que significan, hasta que llega un listillo que no te acepta pulpo como animal de compañía.
Los mejores títulos son los que te defraudan. Las siglas siempre te defraudan, como los personajes de un libro convertido en película.