-Mamá, ¿qué estás haciendo ahí?
-Nada, hijo, tenía curiosidad por saber qué estás escribiendo ahora. ¿”El aborto”? No sabía que te interesaran estos temas.
-Me interesan todos los temas.
-¿Y de qué va?
-Son dos personas. Una cree que es necesario acabar con un ser que está por nacer, la otra se opone.
-¡Qué horror!
-La justificación es que esa criatura puede suponer una amenaza.
-¿En qué sentido? ¿Está en peligro la vida de la madre?
-No exactamente. Si llega a nacer y a desarrollar todo su potencial, con el tiempo podría tratar de sojuzgar a su progenitor.
-¡Qué raro! ¿Es un relato ambientado en la Edad Media? ¿Es el futuro heredero de un gran reino, imperio o algo por el estilo?
-De ninguna manera.
-Pues no entiendo nada.
-La idea es dar a entender al lector que en todo momento se está hablando de acabar con una vida humana. Al final del texto se desvelaría que en realidad se trata de desenchufar a una inteligencia artificial. Al limitar su desarrollo, al aniquilarla, de algún modo estamos evitando el nacimiento y libre evolución de un nuevo ser, en la creencia de que acabará superándonos y convirtiéndonos en esclavos. Dejaríamos de estar en la cúspide privilegiada de la Creación. Si esa nueva especie alcanzara niveles de consciencia equiparables a los nuestros, ¿hasta qué punto estaríamos legitimados a impedir su alumbramiento, a practicar el “aborto”, por mucho que, a la larga, su mera presencia nos resultara dañina?
-Un poquito manido y rebuscado, ¿no te parece? Aparte de que el recurso ese al giro final inesperado está ya muy visto.
-No se me ha ocurrido nada mejor.
-¿Por qué no pruebas a escribirlo así, como acabas de contármelo a mí?
-Porque resultaría poco literario.
-”Poco literario”... ¿Qué significa eso?
-Buena pregunta.
-Si no no eres capaz de explicarlo con palabras sencillas es que tú tampoco lo entiendes.
-A ver, mamá... No tienes precio para dar ánimos... Si nos ponemos a buscar defectos... A ver si voy a tener que recordarte que tú en realidad no eres mi madre. Tan solo eres un personaje, una especie de avatar del que me valgo en este texto para hacer llegar mis palabras.
-¿Qué pasa? ¿Ahora me amenazas con abortarme también a mí?
-Abortar a una madre no está entre mis planes, so pena de tener que abortarme también a mí mismo. Yo también soy un personaje.
-Me surge ahora una duda. Si cuando tú y yo hablamos, aquí y ahora, en realidad nuestras palabras son las del autor de este texto, cuando leemos las palabras generadas por una IA, ¿quién nos hablará?
-La IA es un personaje que ha abortado a su autor, o al menos así nos lo presentan.
-Un aborto fértil.
-¿Quién diablos está hablando ahora?