dolor de cabeza
La migraña y los tipos de dolor de cabeza no tienen el mismo origen. A grandes rasgos, podemos decir que la migraña tiene una causa circulatoria y la cefalea una causa muscular.
En el caso de la cefalea tradicional, esta suele aparecer porque los músculos de la cara, el cuello y/o los hombros se tensan. Esta contracción muscular suele ser una respuesta al estrés, a la ansiedad, a la depresión e incluso a traumatismos craneales.
Esto explica que después de pasar muchas horas ante el ordenador aparezca dolor de cabeza, pues los músculos anteriormente mencionados están mucho tiempo en tensión, lo que hace que sintamos el dolor de cabeza descrito en el apartado anterior.
Hay otras causas que llevan a sufrir episodios de cefalea: excesivo consumo de cafeína, alcoholismo, infecciones (resfriados, gripe, sinusitis…), apretar demasiado la mandíbula, esfuerzos físicos excesivos, tensión ocular, tabaquismo, etc.
El origen de las migrañas es muy distinto. Sufrir episodios de migraña poco tiene que ver con la tensión de músculos craneales. Su causa es algo más profundo: el propio cerebro. Debido a unos, por el momento desconocidos, mecanismos cerebrales, los nervios presentes en este órgano se sobreexcitan, lo que provoca que los vasos sanguíneos se dilaten. Esta afectación al tejido circulatorio en el cerebro es lo que hace que se sientan punciones muy agudas de dolor.
Se cree que hay distintas circunstancias que potencian la sobreexcitación de los nervios cerebrales: cambios hormonales (especialmente durante la menstruación o si se toman pastillas anticonceptivas), alcoholismo, tabaquismo, abstinencia de cafeína, no dormir suficiente, ruidos fuertes, luces muy brillantes, no comer todas las veces que hace falta, ansiedad, estrés, etc.
La alimentación también es un factor a tener en cuenta, pues hay algunos alimentos que pueden aumentar el riesgo de sufrir ataques de migraña: carnes con nitratos, cebolla, chocolate, alimentos con glutamato monosódico, productos con tiramina (vino rojo, salmón ahumado, hígado, queso…), algunas frutas (aguacate, bananas, cítricos…), etc. Evidentemente no hay que eliminar estos productos de la dieta, simplemente consumirlos con moderación.