
Como ya sabrás, en muchos productos se utiliza como base los microorganismos para cambiar sus propiedades o sabor. Es el caso del pan, la cerveza o ciertos derivados lácteos. Ahora bien, la alta cocina en su proceso de experimentación nos ha llevado a probar una comida insólita, donde la fermentación ejerce un papel protagonista.

La creación de nuevos sabores a través de hongos y bacterias
Están surgiendo nuevos sabores gracias al empleo de hongos y bacterias, necesarias para transformar ciertos alimentos. De hecho, muchos cocineros de gran éxito han empleado estas técnicas para destacar sobremanera en el mundo de la gastronomía.
Ya se trate de las experiencias de Ángel León con sus famosas algas marinas o de las verduras fermentadas por bacterias de ácido láctico de un conocido local californiano, lo cierto es que hablamos de procesos inspiradores dotados de microorganismos de esencia culinaria, cuya aportación más destacada se basa en la transformación de sabores.
La búsqueda de nuevas sensaciones con la fermentación
Actualmente, algunos restaurantes de nivel cuentan con laboratorios dedicados a experimentar diferentes aspectos de la comida. Uno de los objetivos latentes en varios de ellos consiste en conocer mejor el sistema de fermentación para desarrollar organismos capaces de crear desde vinagres hasta fermentos lácteos, pasando por misos. Y es que la creación de nuevos platos donde poder hacer partícipe al comensal del potencial de cada uno de los ingredientes empleados depende de esta labor.
