SALAS siempre ha procurado dar respuesta a las necesidades de sus clientes y, para conseguirlo, ha apostado por la gestión integral de los servicios que ofrece. En un presente en que se vive una sólida crisis energética, velar por la sostenibilidad es una de las principales preocupaciones de la promotora.
Esta preocupación, unida al endurecimiento progresivo de la normativa del código técnico, permite que las viviendas de SALAS cuenten con todas las ventajas de la obra nueva y consigan una mayor eficiencia energética. En determinados casos, SALAS incluye también otras características para ir un paso más allá.
De hecho, con la vocación de ofrecer un servicio más integral, SALAS ha creado la división SALAS GREEN POWER. Un gestor energético que tiene la finalidad de producir energía renovable y de gestionar el consumo de los clientes para que puedan hacer de él un uso más eficiente y aumenten su ahorro.
Acciones que marcan la diferencia
Consciente de que la crisis energética es un problema de presente y de futuro, la promotora instala en sus viviendas mecanismos que pueden suponer una diferencia.
De esta manera, incorporan un conjunto de instalaciones, como placas fotovoltaicas, aerotermia y preinstalaciones de carga para vehículos eléctricos, etc. Además, a través del diseño arquitectónico también se favorece la creación de espacios más saludables: aparcamientos para bicicletas, previsión de espacios para la recogida selectiva de residuos, zonas exteriores cuando la normativa municipal lo permite, ventilación natural cruzada de los pisos y la protección solar por aleros o balcones para mejorar la temperatura de las viviendas.
Otras medidas, como los cronotermostatos, son más desconocidas. Con estos, los usuarios pueden programar y regular la temperatura de la vivienda. "Se puede indicar al cronotermostato que a una hora concreta se quiere más confort y que, cuando el hogar quede vacío, baje la temperatura. Con esto se puede conseguir un ahorro, tranquilamente, de un 25-30% del consumo", explica Josep Bertran, responsable de instalaciones de SALAS.
Pero esta no es la única medida que la promotora impulsa. Por ejemplo, Migdia 2.0, en Sabadell, dispondrá de una piscina comunitaria de agua salada, la cual, como no posee cloro, evita la evaporación de ácido. Una instalación que, a pesar de presentar un coste de producción elevado, ofrece un mantenimiento más económico que el de una piscina tradicional y, además de ser respetuosa con el medio ambiente, es más beneficiosa para la salud.