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A traves del presente blog te ofrecemos algunos consejos que debes tomar en cuenta a la hora de comprar un volante o soporte para volante de tu consola:
1. Diseño y Tamaño
Por lo general, el tamaño (básicamente, el diámetro del aro) de los volantes de gama media o media-baja es más reducido que el de los volantes reales. No solo debe tener un diseño atractivo y ergonómico, sino que debemos ser conscientes del tamaño a la hora de adquirir un volante. Lo ideal es que el aro sea de 28 cm o más.
2. Materiales
Si bien el fabricante y su reputación determinan la calidad del volante y sus acabados, los materiales con el que se construye suelen fijar el precio. La resistencia es esencial, claro, pero también el tacto. Si podemos elegir, lo mejor es apostar por agarres reforzados recubiertos de goma o cuero.
Es más, que el eje del volante incluya detalles como cojinetes de acero o que los pedales, o que las palancas de cambio estén hechas de acero inoxidable en lugar de plástico hacen que nos decantemos sobre otros de precio similar. A fin de cuentas, son elementos por lo que merece la pena apostar.
3. Disposición de botones y levas
No todos los volantes sirven para todos los sistemas, y uno de los puntos en los que más se nota es en la disposición de botones. Los volantes diseñados para los sistemas PlayStation incorporan botones para las consolas de Sony y los de Xbox y Switch hacen lo propio con sus respectivos sistemas.
La comodidad es un extra y que se incluyan botones específicos y personalizables cuenta. Además, que se incluyan levas mejora la experiencia de juego en general.
4. Ángulo de giro del aro
Es relativamente común que los volantes de PC y consolas no ofrezcan el mismo ángulo de giro que los volantes normales. Algunos de ellos rotan 360 grados (o menos) y otros - cómo el Thrustmaster T150 Force Feedback- cuentan con un ángulo de rotación ajustable que va desde los 270 grados hasta 1080 grados.
A modo de referencia, un volante de 900 grados como el Logitech G920 Driving Force permite hacer al jugador dos giros y medio de volante, mano sobre mano, muy convenientes para las curvas más amplias.
5. Force Feedback
Para algunos, el Force Feedback es lo que distingue los volantes de conducción de los mandos que giran. En esencia, se trata del sistema que hace reaccionar al volante para transmitir al jugador desde los baches e impactos a los detalles del relieve del circuito, incluyendo los efectos del frenado o la pérdida de agarre de los neumáticos.
El efecto se puede conseguir a través de diferentes sistemas. Desde engranajes y poleas a servomotores, pasando por sistemas de Direct Drive FFB que ya disparan drásticamente el presupuesto.
6. Sistema de sujección
La potencia sin control no sirve de nada, y contar con un buen sistema de fijación no es opcional. Las alternativas van desde las clásicas ventosas a las abrazaderas que podremos colocar en los salientes de mesas y escritorios, aunque si nos tiramos al barro a por un volante de gran presupuesto es posible que nos interese apostar por un soporte de volante que no solo nos asegure la mejor sujeción, sino que termine de completar la ilusión de encontrarnos en el asiento del piloto.
7. Pedalera
Otro de los aspectos esenciales es la pedalera. Si bien muchos volantes incluyen botones y levas, es realmente frecuente que el freno y el acelerador se ubiquen en una pedalera.
Ya comentamos la importancia de los materiales, y aquí hay que prestar atención a elementos como el ángulo de inclinación de cada pedal y si es ajustable, qué posiciones ofrece, si se incluye un tercer pedal (el embrague) o la anchura y el tipo de reposapiés.
8. Precio y la posibilidad de añadir extras
La suma de todo lo anterior, la reputación del fabricante y el aval de contar con marcas y diseños exclusivos (como, por ejemplo, que se trate de una réplica de un volante Ferrari ) condicionan el precio final. A veces es posible reducir un poco la cantidad apostando por ediciones normales.
Además, también hay que tener en cuenta la posibilidad de adquirir periféricos adicionales, como palancas de cambio o cabinas de simulación de carreras (Playseats).